Etiquetas: Conflict, Healthcare, Violence
La tragedia empieza con un juego.
Había transcurrido un mes de la tragedia de abril 16 del 2016 cuando el ex ministro Serrano, ahora asambleísta, dijo: "Se levanta Pedernales, la Nueva". Después de casi ya un año, Pedernales "la nueva" sigue estando igual.
¿Cuánto tiempo más hay que esperar para que Pedernales, todo Pedernales, se levante? ¿Y las medidas económicas que se utilizaron para la reconstrucción?
Ya casi nadie habla de lo ocurrido y la gente aún sigue esperando ayuda. Todos callados. La mayoría se fueron o tal vez murieron, literal o metafóricamente. Los niños se bañan entre mosquitos y la gente descansa de la vida triste, del calor infernal. La mayoría de veces, una sonrisa te da la bienvenida y los niños involuntariamente te dan alegría.
Ése es el Nuevo Pedernales de ahora, el que viví últimamente y el que próximamente relataré como pasado. Porque en el Ecuador existe gente inteligente que no se cree que todo está bien, que hace algo por arreglar sus problemas y salir adelante.
Próximamente, no Pedernales "la nueva". Pedernales, uno mejor.
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Desde el Triunvirato al Octeto Siniestro: Un nuevo paradigma para el tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo 2
Ralph A. DeFronzo.
La resistencia a la insulina en el músculo y en el hígado y la insuficiencia de las células B representan los defectos fisiopatológicos fundamentales en la diabetes tipo 2. Ahora se reconoce que la insuficiencia de las células B se produce mucho antes y es más severa de lo que se pensaba. Los sujetos en el tercil superior de intolerancia a la glucosa (IGT) son resistentes al máximo/cercanamente al máximo a la insulina y han perdido más del 80% de su función de células B. Además del músculo, hígado, y de células B (triunvirato), las células de grasa (lipólisis acelerada), el tracto gastrointestinal (deficiencia/resistencia de incretina), células B (hiperglucagonemia), el riñón (aumento de la reabsorción de la glucosa), y el cerebro (resistencia a la insulina), juegan un papel importante en el desarrollo de la intolerancia a la glucosa en individuos diabéticos tipo 2. En conjunto, estos ocho jugadores comprenden el octeto siniestro y dictan que: 1) se requerirán múltiples fármacos utilizados en combinación para corregir los defectos fisiopatológicos múltiples, 2) el tratamiento debe basarse en la inversión de anomalías patogénicas conocidas y no simplemente en la reducción de la A1C, y 3) la terapia debe iniciarse de forma precoz para prevenir/reducir la velocidad de la insuficiencia de las células B progresiva que ya está bien establecida en sujetos IGT. Un cambio de paradigma de tratamiento se recomienda en el que la terapia de combinación se inicia con la dieta/ejercicio, metformina (que mejora la sensibilidad a la insulina y tiene efectos antiaterogénicas), una tiazolidindiona (TZD) (que mejora la sensibilidad a la insulina, conserva la función de células B, y ejerce efectos antiaterogénicos), y la exenatida (que preserva la función de las células B y favorece la pérdida de peso). Las sulfonilureas no se recomiendan, ya que, después de una mejoría inicial en el control glucémico, que están asociados con un aumento progresivo de A1C y pérdida progresiva de la funció n de las células B.
Referencia
DeFronzo, R. A. (2009). From the triumvirate to the ominous octet: a new paradigm for the treatment of type 2 diabetes mellitus. Diabetes, 58(4), 773-795. Disponible aquí
Si quieres el artículo completo en español, pídelo en twitter @pursentiment
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Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no
en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado
demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y
que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.
O mejor aún, a una que escriba.
¿Qué ocurriría si, un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: "Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo. ¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito de polvo"? ¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esa forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: "Tú eres dios y jamás oí nada más divino"? Si ese pensamiento se apoderase de ti, te haría experimentar, tal como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; ¡la pregunta sobre cualquier cosa!: "¿Quieres esto otra vez e innumerables veces más?" pesaría sobre tu obrar como el peso más grande! O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y la a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?".
Aunque sientas el cansancio, aunque el triunfo te abandone, aunque el error te lastime, aunque una traición te hiera, aunque una ilusión se apague, aunque el dolor queme tus ojos, aunque ignoren tus esfuerzos, aunque la ingratitud sea la paga, aunque la incomprensión corte tu risa, aunque todo parezca nada, VUELVE A EMPEZAR.
La hemorragia intracerebral tiene un alto porcentaje de mortalidad, y de los pocos supervivientes a este mal solo el 10% serán independientes al mes, sin que exista ningún tratamiento eficaz de las secuelas, a excepción de las escasas posibilidades que aporta la rehabilitación.
http://www.elsevier.es/en/linksolver/pdf/pii/S1130147312001042?cc%3Dy&s=tr&ty=342192
La terapia génica cerebral consiste en la introducción de ácidos nucleicos en el tejido nervioso con un propósito terapéutico. Mediante la terapia génica (TG) no invasiva, este material genético es introducido indirectamente por vía sanguínea, evitando su inyección directa en el parénquima cerebral y el daño de la barrera hematoencefálica. Dicha terapia supone nuevas y excitantes perspectivas para el tratamiento de numerosas enfermedades neurológicas para las cuales no existen tratamientos farmacológicos efectivos. En los últimos años se ha producido un giro espectacular en las estrategias para la transferencia génica no invasiva del sistema nervioso central. El desarrollo de nuevos serotipos de vectores adenoasociados y de una gama de nanopartículas funcionalizadas permite introducir y expresar material génico en el tejido nervioso tras la administración periférica de dichos vectores. Los estudios en animales resultan altamente prometedores y es probable que en los próximos años den lugar a procedimientos de terapia génica útiles y seguros para su uso en pacientes. En el horizonte de la TG se abre la nanotecnología con el desarrollo de nuevos materiales y formación de vectores híbridos que mejoren la eficiencia y selectividad, pero sin olvidar el equilibrio consciente que debe haber entre necesidades humanas e innovación científica-tecnológica.
El artículo mencionado en ésta entrada, muestra las generalidades de la terápia genética cerebral así como los beneficios y el horizonte de esta alternativa para el tratamiento de las enfermedades cerebro vasculares.
Fuente de información:
http://www.revistacts.net/files/Volumen%207%20-%20N%C3%BAmero%2020/Castro_EDITADO.pdf
Los organismos genéticamente mejorados, comúnmente llamados transgénicos, son aquellos que su estructura genética ha sido diseñada o alterada, con el fin de modificarla para bien en un laboratorio dándole ciertas características específicas para mejorar su fisiología o uso.
Uno de los avances biotecnológicos más importantes de las últimas décadas fue el desarrollo de los animales transgénicos.
En este artículo se analiza por qué los animales transgénicos son excelentes modelos para estudiar la función y regulación de los genes y para buscar nuevas estrategias terapéuticas para las enfermedades humanas. Se discute su uso como biorreactores para producir productos farmacológicos para el tratamiento de enfermedades y la posibilidad de generar cerdos transgénicos como fuente alternativa a la donación de órganos.
Fuente de información:
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S0325-00752010000400009&script=sci_arttext
La recombinación genética en la naturaleza es estudiado a través del análisis de la computación evolutiva, la cual simula el proceso evolutivo natural y que mediante la formalización del problema propone que en la evolución la recombinación es más efectiva que la mutación.
Entre estos casos está la existencia del DNA no rodante y los intrones, la explosión de planes corporales del Cámbrico y la gran similaridad genética de organismos tan dispares como la mosca de la fruta y el humano.
Fuente de información:
http://www.virtual.unal.edu.co/revistas/actabiol/PDF's/Resumenes%20TG/22-Res.pdf
El ADN recombinante, o ADN recombinado, es una molécula de ADN artificial formada de manera deliberada in vitro por la unión de secuencias de ADN provenientes de dos organismos de especies diferentes que normalmente no se encuentran juntos. Al introducirse este ADN recombinante en un organismo, se produce una modificación genética que permite la adición de un nuevo ADN al organismo, conllevando a la modificación de rasgos existentes o la expresión de nuevos rasgos. La producción de una proteína no presente en un organismo determinado y producidas a partir de ADN recombinante, se llaman proteínas recombinantes.
Mecanismos Genéticos Moleculares en Accidente Cerebrovascular
Durante los últimos 20 años se ha llevado a cabo un gran número de estudios epidemiogenéticos para determinar la importancia real de los factores genéticos en las formas multifactoriales del ACV. Estos estudios se basaron en el análisis de gemelos univitelinos y bivitelinos, de hermanos y de familias. Los 2 ensayos más importantes de gemelos realizados en varias centenas de pares han puesto en evidencia índices de concordancia más elevados entre los univitelinos, aunque con riesgo relativo moderado.
Uno de los accidentes cerebrovasculares más frecuentes es la Hemorragia Subaracnoidea (HSA) y anaurismas intracraneales; ésta enfermedad en los pacientes con historia familiar positiva tiende a ocurrir a edades menores y los aneurismas son frecuentemente más grandes y múltiples. Sin embargo, los aneurismas grandes y múltiples se relacionan más con la HSA esporádica porque dicha forma constituye el 90% del total en los cuales se ha podido identificar varios mecanismos genéticos implicados en esta enfermedad éste porciento pequeño de HSA aneurismática se debe a trastornos monocigóticos raros con herencia mendeliana asociados a transtornos primarios del tejido conectivo y la matriz extracelular como Ehlers–Danlos tipo IV (mutación en el colágeno tipo 3), síndrome de Marfan (mutaciones en el gen fibrilina–1), pseudoxantoma elástico (mutación en el gen ABCC6), y la
enfermedad renal poliquística autosómica dominante (ADPKD: mutaciones en el gen PKD1 con locus en el cromosoma 16p y PKD2 con locus en el cromosoma 4q).
Fuente de información:
http://www.bago.com/bagoarg/biblio/neuroweb350.htm
http://revneuro.sld.cu/index.php/neu/article/viewFile/11/110







